Clasificador de Niza: Todo lo que necesitas saber para proteger tu marca

Al registrar una marca, uno de los pasos más importantes es identificar correctamente los productos o servicios que protegerá. Para ello existe el Clasificador de Niza.

¿No sabes qué es el Clasificador de Niza o cómo elegir la clase correcta para registrar una marca? 

En este artículo te explicamos cómo funciona, cuántas clases existen y cómo identificar la que corresponde a tu negocio. 

Qué es el Clasificador de Niza

El clasificador de Niza es la clasificación internacional de productos y servicios utilizada para el registro de marcas en todo el mundo.

Fue adoptado en 1957 mediante el arreglo de Niza, un tratado internacional que entró en vigor el 8 de abril de 1961 y es administrado por la OMPI. 

El origen del sistema respondió a la necesidad de que distintos países compartieran un lenguaje común para clasificar bienes y servicios vinculados a marcas.

El sistema divide todos los productos y servicios en 45 clases: 34 para productos y 11 para servicios. 

En Chile, INAPI adopta este clasificador para todas las solicitudes de marcas comerciales. 

No es opcional: la Ley de Propiedad Industrial exige indicar la clase o clases correspondientes al momento de presentar la solicitud.

La protección legal de una marca se limita a las clases que se seleccionan.Puedes aprender más sobre los beneficios de una correcta protección en el artículo sobre en qué consiste el registro de una marca en Chile.

Santa Cruz IP, estudio chileno especializado en propiedad intelectual, asesora en la elección de clases desde la etapa de estrategia, asegurando que la cobertura responda al modelo de negocio real.

Cómo está organizado el Clasificador de Niza

La clasificación de Niza tiene 45 clases en total. Las clases 1 a 34 corresponden a productos, y las clases 35 a 45 a servicios. 

La lista alfabética contiene alrededor de 10.000 partidas de productos, y se utilizan términos estandarizados para clasificar productos y servicios.

Algunas clases relevantes para personas con negocio en Chile:

Productos

  1. Productos químicos industriales

  2. Pinturas, barnices, colorantes

  3. Cosméticos y productos de limpieza

  4. Aceites, grasas industriales y combustibles

  5. Productos farmacéuticos y veterinarios

  6. Metales comunes y sus aleaciones

  7. Máquinas y máquinas herramienta

  8. Herramientas e instrumentos de mano

  9. Aparatos científicos, eléctricos e informáticos

  10. Aparatos e instrumentos médicos

  11. Aparatos de iluminación, calefacción y refrigeración

  12. Vehículos y aparatos de locomoción

  13. Armas de fuego y municiones

  14. Metales preciosos y joyería

  15. Instrumentos musicales

  16. Papel, cartón y productos de imprenta

  17. Caucho, plástico y materiales aislantes

  18. Cuero, maletas y artículos de viaje

  19. Materiales de construcción no metálicos

  20. Muebles y productos de madera o plástico

  21. Utensilios domésticos y de cocina

  22. Cuerdas, redes, lonas y materiales textiles brutos

  23. Hilos para uso textil

  24. Tejidos y ropa de cama y mesa

  25. Vestuario, calzado y sombrerería

  26. Encajes, bordados y artículos de mercería

  27. Alfombras y revestimientos de suelo

  28. Juegos, juguetes y artículos deportivos

  29. Carnes, pescados y alimentos procesados

  30. Café, té, cacao, pan y productos de repostería

  31. Productos agrícolas y hortícolas sin procesar

  32. Cervezas y bebidas sin alcohol

  33. Bebidas alcohólicas (excepto cervezas)

  34. Tabaco y artículos para fumadores

Servicios

  1. Publicidad y gestión de negocios

  2. Servicios financieros y de seguros

  3. Construcción y reparación

  4. Telecomunicaciones

  5. Transporte y almacenamiento

  6. Tratamiento de materiales

  7. Educación, capacitación y entretenimiento

  8. Servicios científicos y tecnológicos, incluido software

  9. Restauración y hospedaje

  10. Servicios médicos, de belleza y agrícolas

  11. Servicios legales, de seguridad y sociales

Si necesitas identificar en qué clase específica cae un producto o servicio en particular, el buscador de INAPI permite hacer esa consulta directa con la clasificación vigente.

Cómo funciona el Clasificador de Niza en la práctica

Entender el funcionamiento del Clasificador de Niza resulta mucho más sencillo cuando se observa cómo se aplica en situaciones reales. 

Aunque el sistema parece claro en teoría, el mercado actual es mucho más complejo. 

Muchas empresas no comercializan únicamente un producto o un servicio, sino que combinan distintas actividades bajo una misma marca.

Pensemos en una cafetería de especialidad llamada "Grano XYZ". Esta empresa tuesta su propio café, lo vende en bolsas empaquetadas para que la gente lo prepare en casa y, además, tiene un local físico donde atiende a clientes sirviendo espressos y pastelería.

Si el dueño de Grano XYZ registra su nombre únicamente en la clase 30, que protege el café como producto de consumo, tendrá el derecho exclusivo para comercializar bolsas de café con ese nombre.

Sin embargo, si omite la clase 43, que protege los servicios de restauración y alimentación, otro empresario podría abrir una cafetería llamada "Grano XYZ" y operar legalmente, ya que esa actividad no quedó cubierta por el registro.

Si, además, Grano XYZ decide impartir cursos de barismo, será necesario considerar la clase 41 (educación). 

Y si comienza a comercializar tazas u otros artículos con su logotipo, también podría requerir la clase 21.

Este ejemplo demuestra que el funcionamiento del Clasificador de Niza no consiste solo en identificar una categoría, sino en analizar todas las actividades que desarrolla o desarrollará una marca para asegurar una protección adecuada.

Por eso, definir bien la clase es parte central de cualquier estrategia de registro de marca.

Cómo elegir la clase correcta para tu marca

Elegir la clase correcta es uno de los puntos más críticos en el proceso de registro de marcas comerciales. 

Una buena elección asegura una protección adecuada, mientras que una mala puede dejar tu marca vulnerable.

Identifica tus productos y servicios clave

El punto de partida consiste en determinar qué protegerás con el registro. Para ello, debes identificar cada producto y servicio vinculado a tu marca, tanto los existentes como los que formen parte de tus planes de crecimiento. No te limites solo a lo que te genera ganancias actualmente. 

Piensa en el core de tu negocio y en las extensiones naturales de este. Por ejemplo, si tienes una marca de café, no solo estás en la Clase 30 (café), sino que si tienes una cafetería, también necesitarías la Clase 43 (servicios de restauración).

Evita errores comunes al seleccionar clases

Uno de los errores comunes al registrar es ser demasiado ambicioso o, por el contrario, demasiado restrictivo. 

  • Clase demasiado amplia: Intentar abarcar demasiadas clases que no tienen relación directa con tu negocio puede encarecer el proceso y, en algunos casos, generar objeciones por parte del INAPI si la descripción de productos y servicios no es lo suficientemente específica o si se considera que estás intentando monopolizar clases que no corresponden a tu actividad real. 

  • Registrar solo una clase cuando tu actividad cubre varias categorías, lo que deja otras áreas desprotegidas. Por ejemplo, un gimnasio no solo ofrece “servicios de entrenamiento físico” (Clase 41), sino que también podría vender “suplementos alimenticios” (Clase 5) o “ropa deportiva” (Clase 25). 

  • No considerar el futuro: La protección de marca debe tener una visión a largo plazo. Es fundamental pensar en cómo puede evolucionar tu negocio y seleccionar clases que cubran esas posibles expansiones. 

Por eso te recomendamos que, al momento de elegir la clase correcta, recurras a la asesoría de expertos, como los de Santa Cruz IP.

¿Cuántas clases debo registrar para una protección efectiva?

No hay un número mágico. La respuesta a cuántas clases debes registrar dependerá enteramente de la amplitud de tus productos y servicios y de la estrategia de crecimiento de tu negocio. 

Una pyme local de ropa quizás solo necesite la Clase 25. Sin embargo, una empresa tecnológica que desarrolle software (Clase 9), ofrezca servicios de instalación y mantenimiento (Clase 37) y consultoría tecnológica (Clase 42) necesitará varias clases para una protección de la propiedad industrial completa. 

Es un error común intentar registrar solo una clase para ahorrar costos cuando el negocio abarca mucho más. 

A modo de ejemplo, el 70% de las marcas renombradas en Chile, como Falabella o Latam, tienen su marca registrada en varias clases distintas, lo que demuestra la importancia de una protección diversificada.

Protege lo que hace única a tu empresa

Elegir bien la clase de tu marca es solo una pieza dentro de una estrategia de propiedad intelectual más amplia. 

Marcas, patentes y derechos de autor funcionan mejor cuando se gestionan de forma coordinada, pensando en cómo esos activos generan valor real para tu negocio. 

En Santa Cruz IP acompañamos a empresas, emprendedores e instituciones en todo ese proceso, desde la primera búsqueda hasta la defensa de sus derechos dentro y fuera de Chile. Conoce más en Santa Cruz IP.

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