Sociedad de Profesionales en Chile: qué es, cómo funciona y cuándo conviene

Si prestas servicios profesionales (asesoría jurídica, arquitectura, consultoría, ingeniería, salud, contabilidad, diseño, etc.), es muy probable que hayas escuchado el término sociedad de profesionales en conversaciones con colegas y también en reuniones con tu contador.

Y no es raro: desde 2023 el IVA en servicios cambió, y hoy la pregunta típica es: “¿Me conviene armar (o adaptar) una sociedad de profesionales?” La respuesta suele ser “depende”, pero depende de cosas bien concretas, como tu estructura, tu giro real y cómo prestas el servicio.

Qué es una sociedad de profesionales

Para efectos tributarios, el SII ha establecido requisitos para calificar como sociedad de profesionales

En lo esencial, se trata de una sociedad de personas con objeto exclusivo de prestación de servicios o asesorías profesionales, prestados por medio de sus socios (y pueden existir dependientes que colaboren).

No puede dedicarse a vender productos ni a actividades comerciales generales: su foco debe estar en servicios profesionales como la consultoría, la ingeniería, el diseño, la asesoría en propiedad intelectual, entre otros.

Desde el punto de vista práctico, para los clientes se ve como un proveedor más (con RUT, facturación y obligaciones formales), pero por dentro combina la lógica asociativa de un estudio profesional con reglas tributarias especiales.

El cambio de 2023

Con la entrada en vigencia de modificaciones asociadas a la Ley 21.420, desde el 1 de enero de 2023 la regla general es que los servicios quedan afectos a IVA, salvo exenciones específicas.

En ese marco, el SII informó que las sociedades de profesionales pueden mantener la exención si se registran y cumplen condiciones.

Beneficios de las Sociedades de Profesionales

Para muchos profesionales que trabajan en conjunto, por ejemplo abogados, contadores o consultores, esta figura permite ordenar su forma de trabajo bajo una estructura común. Entre sus beneficios más relevantes destacan:​

  • Posibilidad de acceder a la exención de IVA en los servicios profesionales, lo que permite ofrecer honorarios más competitivos o mejorar el margen sin encarecer al cliente.​

  • Flexibilidad tributaria: pueden tributar en segunda categoría (como honorarios) u optar por normas de primera categoría, con efectos distintos en la planificación de la carga impositiva global de los socios.​

  • Mayor formalización y reputación frente a clientes institucionales, que suelen preferir contratar con sociedades estructuradas y con trayectoria.​

Exención de IVA y optimización tributaria

Desde la reforma introducida por la Ley 21.420, la regla general es que prácticamente todos los servicios están afectos a Impuesto al Valor Agregado (IVA), salvo ciertas exenciones específicas, siendo una de las más relevantes justamente la que recae sobre las sociedades de profesionales que cumplen con la definición y requisitos establecidos por el Servicio de Impuestos Internos.

Esta exención significa que los servicios profesionales prestados por la sociedad no generan débito fiscal de IVA, lo que simplifica parte de las obligaciones de declaración y pago y puede representar un ahorro relevante para clientes no afectos a crédito fiscal (por ejemplo, personas naturales).

Sin embargo, la exención no es automática ni garantizada: si la sociedad deja de cumplir las condiciones (por ejemplo, incorpora actividades comerciales o socios que no son profesionales habilitados), puede perder el beneficio.​

En el plano de la renta, las sociedades de profesionales se ubican, por regla general, en la segunda categoría del impuesto a la renta, al igual que los honorarios individuales.

No obstante, tienen la opción de acogerse a la primera categoría, ya sea al inicio de actividades o dentro de un plazo acotado al comienzo del año comercial, lo que abre espacio para una planificación tributaria más estratégica según el perfil de ingresos y necesidades de reinversión.​

Requisitos para crear una Sociedad de Profesionales en Chile

Según el SII, una sociedad de profesionales debe cumplir varios requisitos específicos para acceder a la exención de IVA:

  1. Debe ser una sociedad de personas.
    Esto significa que no basta con cualquier tipo de empresa. Las sociedades de capital (como Sociedades por Acciones – SpA) no califican como sociedad de profesionales bajo esta regla tributaria.

  2. Objetivo exclusivo de servicios profesionales.
    El giro declarado ante el SII (y la operación real de la sociedad) debe ser exclusivamente la prestación de servicios o asesorías profesionales. Si agregas actividades comerciales o productivas no consideradas profesionales, podrías perder la calificación y, con ello, la exención.

  3. Todos los socios deben ser profesionales.
    Esto implica que todos los socios de la sociedad deben estar habilitados para ejercer como profesionales, idealmente con títulos reconocidos en Chile que les permitan desarrollar el objeto de la sociedad.

  4. Los servicios deben prestarse por los socios.
    La idea normativa detrás de esta figura es que los servicios profesionales se realizan por la capacidad técnica de los socios. Pueden colaborar dependientes o terceros, pero el centro del servicio debe recaer en los propios socios.

  5. Profesiones similares, afines o complementarias.
    En la práctica, el SII ha ido detallando que si los socios tienen profesiones afines, por ejemplo, arquitectura y diseño de interiores, de modo que exista coherencia profesional en la actividad de la sociedad.​

El objeto social exclusivo y su importancia

El objeto social exclusivo no es un detalle formal: es la pieza clave para mantener la condición de sociedad de profesionales y, por ende, la exención de IVA.

La escritura y las actividades declaradas ante el SII deben limitarse a servicios y asesorías profesionales, evitando actividades comerciales puras o giros que desnaturalicen el carácter profesional de la entidad.​

Los errores frecuentes en este punto incluyen: redactar objetos excesivamente amplios, copiar modelos de sociedades comerciales estándar o agregar giros “por si acaso” que luego nunca se utilizan. 

Una buena práctica es alinear cuidadosamente la redacción del objeto con el tipo de servicios que efectivamente se prestarán y con la interpretación que el SII ha ido consolidando en sus resoluciones.​

Paso a paso para constituir una Sociedad de Profesionales

El proceso de constitución no difiere demasiado del de otras sociedades, pero requiere especial cuidado en algunos hitos:

  1. Definición de socios y profesiones

    • Verificar títulos profesionales y habilitación para ejercer.​

    • Asegurar que las profesiones sean afines o complementarias (por ejemplo, abogados de PI e ingenieros especializados en patentes).​

  2. Elección del tipo societario

  3. Redacción de la escritura y estatutos

    • Incluir objeto exclusivo de prestación de servicios profesionales.​

    • Definir reglas de administración, reparto de utilidades, incorporación y retiro de socios, y cláusulas de responsabilidad profesional.​

  4. Inscripción y publicación

    • Otorgar la escritura ante notario, inscribirla en el Registro de Comercio correspondiente y publicar el extracto en el Diario Oficial dentro de los plazos legales.​ También puedes optar por el método simplificado "Tu empresa en un día".

  5. Inscripción tributaria

    • Obtener RUT, realizar el inicio de actividades ante el SII y solicitar el reconocimiento como sociedad de profesionales ante el SII, para acceder a la exención de IVA y quedar correctamente registrada como sociedad de profesionales.

A partir de ahí, la sociedad debe operar coherentemente con este diseño: emitir la documentación tributaria adecuada, mantener contabilidad conforme al régimen elegido y acreditar, en caso de fiscalización, que efectivamente se trata de una estructura profesional.​

Consideraciones adicionales y consejos para profesionales

Antes de dar el paso, conviene tener en cuenta algunas consideraciones prácticas:

  • Cuidar la composición societaria: incorporar socios que no son profesionales habilitados o que no participan efectivamente en la prestación de los servicios puede ser cuestionado por el SII.​

  • Evitar mezclar giros: la incorporación de actividades comerciales ajenas al ejercicio profesional puede desnaturalizar la sociedad de profesionales y poner en riesgo la exención de IVA.​

  • Documentar el trabajo profesional: contratos de servicios, encargos, informes y demás documentos deben reflejar que la sociedad presta efectivamente servicios profesionales, y no intermediación o simple provisión de medios.​

Cuida la continuidad: desde 2024 hay procedimiento de exclusión del registro

Este punto es importante: existe un marco formal para sacarte del registro si dejas de cumplir.

El SII publicó la Resolución Exenta N°82 (29 de agosto de 2024) sobre el procedimiento de exclusión del registro de sociedades de profesionales por incumplimiento de requisitos.

En resumen: no basta con “entrar bien”; hay que mantenerse bien.

¿Cuándo conviene evaluar una sociedad de profesionales?

No existe una respuesta única para todos, pero hay situaciones típicas en que esta figura suele tener sentido:

1. Tu actividad principal es prestación de servicios profesionales

Si facturas principalmente por consultorías, asesorías, auditorías o servicios basados en el ejercicio profesional, esta figura puede alinearse mejor con tu operación real.

2. Quieres organizar tu práctica con otros profesionales

Por ejemplo, cuando varios colegas deciden unir fuerzas para formar un bufete, consultora o estudio interdisciplinario. Una sociedad de profesionales permite formalizar esa colaboración sin perder el enfoque en el servicio profesional.

3. Estás negociando con clientes corporativos o instituciones públicas

En contextos donde los precios y estructuras tributarias son relevantes para contratos o licitaciones, estar bien definido como sociedad de profesionales puede ser un factor competitivo.

Dónde suelen surgir los dolores de cabeza (y cómo evitarlos)

En la práctica, más allá de cumplir con los requisitos tributarios, hay otras preguntas que terminan siendo críticas para el éxito de tu proyecto colectivo:

¿De quién es la marca?

Una sociedad recién constituida necesita definir quién es titular de la marca y cómo se gestionará si un socio deja el proyecto. La marca es uno de los activos intangibles más valiosos de cualquier estudio o consultora, y si no la proteges adecuadamente desde el inicio, podrías enfrentar disputas innecesarias después. Vale la pena revisar en qué consiste el registro de marca en Chile y cómo este proceso puede proteger el nombre comercial desde el inicio.

¿Qué pasa con el “know-how” y metodologías?

Muchas firmas crecen porque tienen procesos, metodologías, software, aplicaciones, plantillas y soluciones propias. Es clave determinar si estos activos son de la sociedad o de los socios individualmente, y cómo se pueden usar.

Por ejemplo: ¿Qué pasa si un socio se va? ¿Se puede seguir usando el nombre, el dominio, las redes?

Ordenar estas cuestiones de manera contractual antes evita conflictos futuros y protege el valor colectivo que genera la sociedad.

Contratos, confidencialidad y no competencia

Un pacto de socios bien redactado puede incluir cláusulas sobre:

  • No competencia geográfica o temporal para socios salientes.

  • Confidencialidad sobre proyectos y clientes. (Acuerdos de Confidencialidad)

  • Derechos sobre carteras de clientes.

Estos elementos no solo tienen implicancias legales, sino también cohesión interna y claridad de expectativas.

Un enfoque estratégico más allá de tributos

Si bien el beneficio tributario de una sociedad de profesionales es un punto de interés, cuando planificas a mediano y largo plazo es útil pensar en tres capas de valor:

  1. Estructura legal: que refleje cómo realmente opera tu proyecto conjunto.

  2. Activos intangibles: que estos estén claramente identificados y protegidos.

  3. Gobierno corporativo: reglas claras para entrada y salida de socios, toma de decisiones y resolución de conflictos.

Checklist rápido antes de optar por una sociedad de profesionales

Si estás evaluando esta figura, este checklist suele ayudar a aterrizar la conversación:

  • ¿Nuestra actividad real es exclusivamente profesional?

  • ¿La estructura societaria calza con una sociedad de personas?

  • ¿Los socios efectivamente prestan el servicio?

  • ¿El giro y la operación son coherentes entre sí?

  • ¿La marca y los activos intangibles están claramente definidos?

  • ¿Existen acuerdos sobre salida de socios, uso de contenidos y confidencialidad?

Si varias respuestas son “no sé” o “no lo hemos visto”, probablemente hay trabajo pendiente.

Una última reflexión

Muchos proyectos profesionales parten con confianza, buena onda y pocas reglas.
Eso funciona… hasta que deja de hacerlo.

Ordenar la estructura, los contratos y los activos intangibles no es desconfianza, es madurez profesional.

En ese camino, contar con asesoría especializada en propiedad intelectual y estrategia legal, como la que ofrece Santa Cruz IP, puede marcar la diferencia entre una sociedad que simplemente funciona y una que crece protegida y con proyección.

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